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martes, 13 de mayo de 2008

16. LA RESPONSABILIDAD

16. LA RESPONSABILIDAD

La responsabilidad es la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos y dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás. En el campo del estudio o del trabajo, por ejemplo, el que es responsable lleva a cabo sus tareas con diligencia, seriedad y prudencia porque sabe que las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final y que solo así se saca verdadera enseñanza y provecho de ellas. Un trabajo bien hecho y entregado a tiempo es sinónimo de responsabilidad. La responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y genera confianza y tranquilidad entre las personas.
Por el hecho de vivir en sociedad, crecemos y nos desarrollamos sobre la base de objetivos comunes, como la convivencia y el bienestar.
Las libertades de que gozamos van acompañadas de los deberes que, desde niños, vamos asumiendo. Cuando somos responsables logramos algo muy preciado: la confianza en nosotros mismos y la que nos otorgan los demás.

PARA SER RESPONSABLES...........

•Reflexionemos seriamente antes de tomar cualquier decisión que pueda afectar nuestra propia vida o la de otros.
•Asumamos las consecuencias de nuestros actos.
•Respondamos por lo que hacemos, tanto si está bien hecho como si no.
•Reconozcamos los errores que cometemos y mostrémonos dispuestos a repararlos.

LA LIEBRE Y LA TORTUGA

Una liebre se encontró un día con una tortuga que subía lentamente por la falda de una montaña. Al verla, se aproximó a toda velocidad hacia ella y paró en seco en frente suyo.
¡Vaya manera de caminar! ¡Si ni siquiera parece que te movieras! se burló la liebre, con aire de suficiencia.
Yo de ti no me reiría contestó la tortuga, con tranquilidad.
Si quieres apostamos una carrera hasta ese estanque de patos añadió, desafiante.
Estás completamente loca exclamó la liebre, estallando en frenéticas carcajadas. Nunca podrías ganarme.
Y para que todo sea legal, nombraremos al zorro como juez de la carrera propuso la tortuga.
Como quieras contestó la liebre, sin parar de reír. Mandaron a buscar al zorro, que era un experto en esta clase de asuntos. El zorro dispuso todo para la carrera y dio la largada. La liebre arrancó como una exhalación y en pocos segundos se perdió de vista. La tortuga, sin dejarse impresionar, avanzó con su paso natural.
Luego de avanzar un buen tramo y en cuanto divisó la meta en lo alto de la montaña, la liebre dio la carrera por ganada y le restó toda la importancia. Tan segura estaba de ser la triunfadora que se dijo:
Un poco de sueño no me caería mal y se echó a dormir, no sin antes haraganear un rato por ahí.
La tortuga, entre tanto mantuvo firme y constante su paso.
Cuando la liebre despertó y se dispuso a correr hasta la meta, ya la tortuga había llegado y el zorro la declaraba ganadora, en medio de los aplausos de la multitud de animales que se había reunido para ver el final de la carrera.
Te dormiste sobre los laureles le dijo el zorro a la liebre, al verla consternada y todavía sin salir de su asombro.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
Tu Amigo: Carlos Félix.

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