LOS VALORES MORALES
Sobre la pregunta «¿qué son los valores?» se ha escrito y polemizado hasta el infinito, pero creo que la respuesta más sencilla y adecuada es:
«Los valores son cualidades de las acciones, de las personas, de las cosas, que las hacen atractivas».
Cuando una acción o una persona o una institución tiene un valor positivo, es atractiva; cuando tiene un valor negativo, es repugnante.
Sin entrar todavía en el contenido del valor justicia, por ejemplo, podemos decir que cuando alguien dice de una institución que es justa, la está haciendo atractiva, y cuando dice que es injusta, la está haciendo repelente además de ilegítima.
Cuando hablamos de los valores y una ética: justicia, lealtad, libertad, sabemos de entrada qué queremos decir con cada uno de ellos y que no es lo mismo hablar de la justicia que hablar de la elegancia, que son dos valores pero con un contenido distinto. Y sabemos que nos referimos a algo atractivo, algo cuyo contrario repele.
Los valores son, por tanto, cualidades de las cosas, de las acciones, de las personas, que nos atraen porque nos ayudan a hacer un mundo habitable.
Nuestro mundo puede convertirse en un mundo sin hogar, en el que las gentes estemos pero no nos encontremos como en casa, al que le falten ventanas, al que le falte confort y al que le falte habitabilidad.
Es en este sentido en el que creo que el mundo en el que estamos viviendo no reúne las condiciones de habitabilidad que debería de reunir cuando tal cantidad de gente se está muriendo de hambre y cuando la violencia es ya una forma de vida.
Los valores ayudan a acondicionar el mundo y a hacerlo habitable.
La justicia, La libertad, La belleza, hacen a nuestro mundo habitable y humano, hacen de él un mundo en el que merece la pena vivir y en el que el suicidio resulta un sin sentido, porque es penoso marcharse.
Los valores hacen de nuestro mundo un hogar y son atractivos. Lo contrario es repelente. Por eso los valores valen por sí mismos.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
Tu Amigo: Carlos Félix.
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alimentoparalamente@gmail.com
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LOS VALORES MORALES
martes, 13 de mayo de 2008
1. LA AMISTAD
1. LA AMISTAD
La amistad es una de las más nobles y desinteresadas formas de afecto que una persona puede sentir por otra. Los que son amigos se quieren y se aceptan sin condiciones, tal como son, sin que esto quiera decir que son cómplices en todo o que se encubran mutuamente sus fallas. Incapaces de engañarse unos a otros, suelen ser extremadamente sinceros y decirse las cosas tal como las ven o las sienten.
La amistad es un sentimiento y una forma de relacionarnos con algunas personas que hace a la vida más linda. Una alegría que compartimos con un amigo se vuelve más grande; y una pena, cuando se la contamos a alguien en quién creemos que es nuestro amigo.
PARA SER AMIGOS...
•Asegurémonos de que el afecto que sentimos por las personas que elegimos como amigas es sincero y no está marcado por el interés de conseguir un beneficio de tipo económico, social, laboral, académico, etc.
•Hablémosles con franqueza, tratemos de hacerles ver sus errores o engaños, advirtámosles sobre las cosas que nos les convienen, todo con gran honradez y sin forzarlos a hacernos caso.
•Acordémonos siempre de ellos, sin importar la distancia que los separa de nosotros o el tiempo transcurrido desde la última vez que los vimos.
Jesús nos dijo:
14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer. (Juan 15:14 - 15)
AMIGOS DE VERDAD
Tobías y José fueron siempre muy buenos amigos. Desde que se conocieron en el colegio nunca dejaron de verse ni de hablarse, a pesar de que estaban en cursos diferentes y jugaron muchas veces en equipos de fútbol rivales. Sus gustos en cuestiones de cine, libros e historietas tampoco eran los mismos, pero esto, en lugar de enfadarlos, era motivo de diversión y de burlas cordiales.
Al llegar al bachillerato fueron a estudiar a colegios distintos, pero esto no dañó el afecto que se tenían, ni hizo que se distanciaran.
Al contrario, seguían jugando al béisbol, su nueva afición todos los fines de semana y bailando en las discotecas del barrio con sus lindas y simpáticas novias.
Una noche José se despertó sobresaltado, saltó de la cama precipitadamente y corrió hasta la casa de Tobías, que vivía muy cerca. Al llegar hizo un gran ruido y despertó a todos.
Casi al instante bajó Tobías en pijama, con su alcancía en una mano y el bate de béisbol en la otra.
¿Qué te pasó? ¿Alguien te viene persiguiendo? ¿Te metiste en líos y necesitas plata? ¡Estoy preparado para lo que sea! le dijo con decisión, aunque sin poder disimular su angustia.
No es nada de eso contestó José es sólo que tuve una pesadilla, soñé que unos ladrones habían entrado en tu casa y uno de ellos iba para tu cuarto con un cuchillo en la mano. Así que vine a ver si estabas bien.
¡Pues claro que estoy bien! ¿No me ves? le dijo Tobías, todavía bastante alterado y nervioso.
La verdad es que te ves muy gracioso con ese bate y esa alcancía.
Pareces un loco de atar.
En cuanto se repusieron de sus respectivos sustos, los dos amigos se echaron a reír y se dieron un gran abrazo.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
Tu Amigo: Carlos Félix.
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La amistad es una de las más nobles y desinteresadas formas de afecto que una persona puede sentir por otra. Los que son amigos se quieren y se aceptan sin condiciones, tal como son, sin que esto quiera decir que son cómplices en todo o que se encubran mutuamente sus fallas. Incapaces de engañarse unos a otros, suelen ser extremadamente sinceros y decirse las cosas tal como las ven o las sienten.
La amistad es un sentimiento y una forma de relacionarnos con algunas personas que hace a la vida más linda. Una alegría que compartimos con un amigo se vuelve más grande; y una pena, cuando se la contamos a alguien en quién creemos que es nuestro amigo.
PARA SER AMIGOS...
•Asegurémonos de que el afecto que sentimos por las personas que elegimos como amigas es sincero y no está marcado por el interés de conseguir un beneficio de tipo económico, social, laboral, académico, etc.
•Hablémosles con franqueza, tratemos de hacerles ver sus errores o engaños, advirtámosles sobre las cosas que nos les convienen, todo con gran honradez y sin forzarlos a hacernos caso.
•Acordémonos siempre de ellos, sin importar la distancia que los separa de nosotros o el tiempo transcurrido desde la última vez que los vimos.
Jesús nos dijo:
14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer. (Juan 15:14 - 15)
AMIGOS DE VERDAD
Tobías y José fueron siempre muy buenos amigos. Desde que se conocieron en el colegio nunca dejaron de verse ni de hablarse, a pesar de que estaban en cursos diferentes y jugaron muchas veces en equipos de fútbol rivales. Sus gustos en cuestiones de cine, libros e historietas tampoco eran los mismos, pero esto, en lugar de enfadarlos, era motivo de diversión y de burlas cordiales.
Al llegar al bachillerato fueron a estudiar a colegios distintos, pero esto no dañó el afecto que se tenían, ni hizo que se distanciaran.
Al contrario, seguían jugando al béisbol, su nueva afición todos los fines de semana y bailando en las discotecas del barrio con sus lindas y simpáticas novias.
Una noche José se despertó sobresaltado, saltó de la cama precipitadamente y corrió hasta la casa de Tobías, que vivía muy cerca. Al llegar hizo un gran ruido y despertó a todos.
Casi al instante bajó Tobías en pijama, con su alcancía en una mano y el bate de béisbol en la otra.
¿Qué te pasó? ¿Alguien te viene persiguiendo? ¿Te metiste en líos y necesitas plata? ¡Estoy preparado para lo que sea! le dijo con decisión, aunque sin poder disimular su angustia.
No es nada de eso contestó José es sólo que tuve una pesadilla, soñé que unos ladrones habían entrado en tu casa y uno de ellos iba para tu cuarto con un cuchillo en la mano. Así que vine a ver si estabas bien.
¡Pues claro que estoy bien! ¿No me ves? le dijo Tobías, todavía bastante alterado y nervioso.
La verdad es que te ves muy gracioso con ese bate y esa alcancía.
Pareces un loco de atar.
En cuanto se repusieron de sus respectivos sustos, los dos amigos se echaron a reír y se dieron un gran abrazo.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
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2. LA BONDAD
2. LA BONDAD
La bondad es la disposición permanente a hacer el bien, de manera amable, generosa y firme. Las personas bondadosas sienten un gran respeto por sus semejantes y se preocupan por su bienestar. Si alguien no esta en buena situación y necesita ayuda, el bondadoso no duda en ofrecérsela, y lo hace sin ofender, amorosamente y poniendo un gran interés en ello.
Ser bueno, no quiere decir ser blando, sumiso, ingenuo o sin carácter, como a veces se cree. Al contrario, los buenos se distinguen por su fuerte personalidad, la cual se traduce en inagotables dosis de energía y optimismo, y se refleja en su cálida sonrisa y los sentimientos de confianza, cariño y respeto que infunden a su alrededor.
PARA SER BUENOS...
• Mantengamos una actitud amable, abierta y generosa a los demás.
• Abriguemos compasión hacia las personas que sufren.
• Mostrémonos siempre dispuestos ayudar al que lo necesite.
LA LIMOSNA DEL NIÑO
En las montañas del Tibet, un grupo de niños se dedicaba a jugar en un puente cercano al pueblo en que vivían. Todos habían llevado consigo sus loncheras, menos el más pequeño, que había salido corriendo feliz detrás de los otros sin dejar que su madre pudiera alcanzarlo para darle la suya.
Mientras los otros niños hacían cometas, barriletes y figuras de animales en papel, el pequeño amasaba unos simpáticos pastelitos de barro.
A media mañana sintieron hambre y cada uno se acordó de su lonchera. Cuando se disponían a comer, oyeron un ruido de algo que golpeaba contra las piedras del puente. Asustados, voltearon a ver de qué se trataba y observaron la figura de un ser enorme y muy grueso que se acercaba tanteando el piso con un palo. Los más nerviosos pensando que se trataba de un malvado ogro de las montañas, corrieron y se escondieron debajo del puente. Los demás se quedaron esperando a ver qué pasaba, paralizados por una extraña emoción, mezcla de miedo y curiosidad. Entre ellos estaba el niño de los pastelitos de barro.
Luego de unos eternos segundos de tensión, el misterio se aclaró. El temible ogro resultó ser un pobre hombre ciego y hambriento que llevaba un día y una noche perdida en los solitarios y escarpados cerros que rodeaban el pueblo, según les contó a los niños que se atrevieron a acercársele.
Los niños, también eran muy pobres, sintieron compasión por el hombre y separaron una parte de sus loncheras para dársela. Sólo el pequeño no tenía nada que darle. «yo también le daré de comer» gritó, lleno de alegría. «pero si tú no tienes nada» le contestaron los otros niños, mientras le entregaban un bocado de sus respectivas meriendas al ciego.
Sin hacer caso, el niño esperó su turno y, con una radiante sonrisa, puso en manos del mendigo uno de sus pastelitos de barro. Cuando el ciego abrió la mano, el pastelito se había transformado en una reluciente moneda de oro.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
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Ser bueno, no quiere decir ser blando, sumiso, ingenuo o sin carácter, como a veces se cree. Al contrario, los buenos se distinguen por su fuerte personalidad, la cual se traduce en inagotables dosis de energía y optimismo, y se refleja en su cálida sonrisa y los sentimientos de confianza, cariño y respeto que infunden a su alrededor.
PARA SER BUENOS...
• Mantengamos una actitud amable, abierta y generosa a los demás.
• Abriguemos compasión hacia las personas que sufren.
• Mostrémonos siempre dispuestos ayudar al que lo necesite.
LA LIMOSNA DEL NIÑO
En las montañas del Tibet, un grupo de niños se dedicaba a jugar en un puente cercano al pueblo en que vivían. Todos habían llevado consigo sus loncheras, menos el más pequeño, que había salido corriendo feliz detrás de los otros sin dejar que su madre pudiera alcanzarlo para darle la suya.
Mientras los otros niños hacían cometas, barriletes y figuras de animales en papel, el pequeño amasaba unos simpáticos pastelitos de barro.
A media mañana sintieron hambre y cada uno se acordó de su lonchera. Cuando se disponían a comer, oyeron un ruido de algo que golpeaba contra las piedras del puente. Asustados, voltearon a ver de qué se trataba y observaron la figura de un ser enorme y muy grueso que se acercaba tanteando el piso con un palo. Los más nerviosos pensando que se trataba de un malvado ogro de las montañas, corrieron y se escondieron debajo del puente. Los demás se quedaron esperando a ver qué pasaba, paralizados por una extraña emoción, mezcla de miedo y curiosidad. Entre ellos estaba el niño de los pastelitos de barro.
Luego de unos eternos segundos de tensión, el misterio se aclaró. El temible ogro resultó ser un pobre hombre ciego y hambriento que llevaba un día y una noche perdida en los solitarios y escarpados cerros que rodeaban el pueblo, según les contó a los niños que se atrevieron a acercársele.
Los niños, también eran muy pobres, sintieron compasión por el hombre y separaron una parte de sus loncheras para dársela. Sólo el pequeño no tenía nada que darle. «yo también le daré de comer» gritó, lleno de alegría. «pero si tú no tienes nada» le contestaron los otros niños, mientras le entregaban un bocado de sus respectivas meriendas al ciego.
Sin hacer caso, el niño esperó su turno y, con una radiante sonrisa, puso en manos del mendigo uno de sus pastelitos de barro. Cuando el ciego abrió la mano, el pastelito se había transformado en una reluciente moneda de oro.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
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3. LA FORTALEZA
3. LA FORTALEZA
Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad. Natural defensa que tiene un lugar o puesto por su misma situación.
La fortaleza es la capacidad que nos permite mantenernos fieles a nuestras convicciones y hacerles frente con firmeza y energía a las diferentes situaciones con que nos encontramos en la vida. Los que son fuertes no se dejan tentar por las cosas que no les conviene o no son buenas para ellos o para otros, así se les presenten bajo la forma más atractiva y seductora.
Gracias a la fortaleza aprendemos también a resistir la adversidad, las enfermedades y el dolor en sus distintas formas y a luchar contra ellos sin amargura, poniendo todo de nuestra parte, seguros de que vamos a salir adelante.
PARA SER FUERTES...
• Si pasamos por un mal momento, evitemos dejarnos arrastrar por el pesimismo o el desánimo. Recordemos que los sentimientos negativos no son buenos consejeros.
• No cerremos los ojos frente a nuestras propias debilidades. Aceptémoslas tal como son, con honestidad. Solo así podremos controlarlas.
BALDER EL HERMOSO
Esta historia tuvo lugar en la ciudad fortificada de Carcassonne, en el sur de Francia, durante el tiempo al que le sometieron los soldados del emperador Carlomagno, en la Edad Media. El sitio llevaba varios meses atacado por los invasores y los habitantes la estaban pasando muy mal. Los pocos defensores que tenía en ese momento la ciudad estaban completamente extenuados y escasos de municiones, y el hambre se sentía con más fuerza.
Daba tristeza ver a los niños llorando por falta de un pedazo de pan o un poco de agua, y a sus padres desesperados por conseguirlos mientras se arreglaban para esquivar como podían las flechas encendidas que lanzaban los atacantes y que caían envueltas en llamas en las calles o iban a dar a los techos de sus casas, amenazando incendiarlas. La situación era en extremo difícil, pero los habitantes no estaban dispuestos a entregarse.
En sus corazones alentaba todavía la esperanza de que el ejército regresara a tiempo del servicio militar que estaba prestando en otra provincia y echara a los invasores , quienes habían aprovechado su ausencia para apoderarse de la ciudad.
Los invasores por su parte, también tenían sus problemas.
Las armas con que contaban carecían del poder suficiente para atravesar las gruesas murallas que protegían la ciudad. Sus soldados también estaban hambrientos y fatigados, y la gran capacidad de resistencia demostrada por sus enemigos empezaba a desanimarlos.
La situación se resolvió gracias a la audacia de una mujer, la dama de Carcas quien tenía a su cuidado el último cerdo guisado que quedaba en toda la ciudad.
Dando muestras de una fortaleza y un valor admirable, se dirigió a lo alto de las murallas y lanzó el animal hacia donde estaba el ejercito invasor. Los atacantes, al ver esto, concluyeron que en Carcassonne había todavía mucha comida y no valía la pena continuar con en el sitio.
Fue así como, agotados y a punto de morir de hambre, los carcasonienses derrotaron a los poderosos soldados del emperador Carlomagno.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
Tu Amigo: Carlos Félix.
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Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad. Natural defensa que tiene un lugar o puesto por su misma situación.
La fortaleza es la capacidad que nos permite mantenernos fieles a nuestras convicciones y hacerles frente con firmeza y energía a las diferentes situaciones con que nos encontramos en la vida. Los que son fuertes no se dejan tentar por las cosas que no les conviene o no son buenas para ellos o para otros, así se les presenten bajo la forma más atractiva y seductora.
Gracias a la fortaleza aprendemos también a resistir la adversidad, las enfermedades y el dolor en sus distintas formas y a luchar contra ellos sin amargura, poniendo todo de nuestra parte, seguros de que vamos a salir adelante.
PARA SER FUERTES...
• Si pasamos por un mal momento, evitemos dejarnos arrastrar por el pesimismo o el desánimo. Recordemos que los sentimientos negativos no son buenos consejeros.
• No cerremos los ojos frente a nuestras propias debilidades. Aceptémoslas tal como son, con honestidad. Solo así podremos controlarlas.
BALDER EL HERMOSO
Esta historia tuvo lugar en la ciudad fortificada de Carcassonne, en el sur de Francia, durante el tiempo al que le sometieron los soldados del emperador Carlomagno, en la Edad Media. El sitio llevaba varios meses atacado por los invasores y los habitantes la estaban pasando muy mal. Los pocos defensores que tenía en ese momento la ciudad estaban completamente extenuados y escasos de municiones, y el hambre se sentía con más fuerza.
Daba tristeza ver a los niños llorando por falta de un pedazo de pan o un poco de agua, y a sus padres desesperados por conseguirlos mientras se arreglaban para esquivar como podían las flechas encendidas que lanzaban los atacantes y que caían envueltas en llamas en las calles o iban a dar a los techos de sus casas, amenazando incendiarlas. La situación era en extremo difícil, pero los habitantes no estaban dispuestos a entregarse.
En sus corazones alentaba todavía la esperanza de que el ejército regresara a tiempo del servicio militar que estaba prestando en otra provincia y echara a los invasores , quienes habían aprovechado su ausencia para apoderarse de la ciudad.
Los invasores por su parte, también tenían sus problemas.
Las armas con que contaban carecían del poder suficiente para atravesar las gruesas murallas que protegían la ciudad. Sus soldados también estaban hambrientos y fatigados, y la gran capacidad de resistencia demostrada por sus enemigos empezaba a desanimarlos.
La situación se resolvió gracias a la audacia de una mujer, la dama de Carcas quien tenía a su cuidado el último cerdo guisado que quedaba en toda la ciudad.
Dando muestras de una fortaleza y un valor admirable, se dirigió a lo alto de las murallas y lanzó el animal hacia donde estaba el ejercito invasor. Los atacantes, al ver esto, concluyeron que en Carcassonne había todavía mucha comida y no valía la pena continuar con en el sitio.
Fue así como, agotados y a punto de morir de hambre, los carcasonienses derrotaron a los poderosos soldados del emperador Carlomagno.
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4. LA GENEROSIDAD
4. LA GENEROSIDAD
La generosidad es una de las más claras manifestaciones de nobleza de espíritu y grandeza de corazón que pueda dar una persona. Los que son generosos son ricos, pero no en dinero y cosas materiales, sino en la capacidad de ofrecer a otros lo más preciado de sí mismos.
Es generoso quien perdona las grandes ofensas, quien puede sacrificar su comodidad y sus privilegios en aras de conseguir lo mejor para los demás.
PARA SER GENEROSOS...
• Aprendamos a regalar aquello que tenemos en abundancia: alegría. Por ejemplo.
• Hay personas que solo pueden dar alegría, ya que es lo que más tienen. Pero en la medida en que otros reciben este regalo, pareciera que la alegría se multiplicara.
EL CIEGO DE ESQUIPULAS
Hace más de doscientos años, en la ciudad de Esquipulas, Guatemala, vivieron dos personajes que hoy forman parte de las leyendas populares de ese país. Sus nombres eran Juan y Blas.
Juan descendía de una familia muy rica de la región y había heredado una gran fortuna, pero era ciego de nacimiento y no hacía más que quejarse de su desgracia. Los habitantes del pueblo habían sentido mucha compasión por él desde pequeño, pero en cuanto creció, Juan comenzó a tratarlos con desprecio y arrogancia, sobre todo después que murieron sus padres y heredó todo su dinero.
No ayudaba a nadie, así se estuviera muriendo, y su fama de ávaro se extendió por toda la región. Blas, por su parte, era un campesino pobre, conocido por su gran corazón, su generosidad y su excelente sentido del humor. Apenas tenía con qué comer y con qué vestirse, pero siempre se le veía satisfecho y contento, dándole gracias a la vida por ofrecerle todo lo que necesitaba para mantenerse vivo y saludable.
Era el único habitante de Esquipulas por el que el ciego Juan sentía cierto aprecio. Habían sido compañeros de juegos en la infancia y Blas, además de hacerlo reír mucho, nunca le pedía dinero prestado. Por esta última razón, sobre todo, Juan lo consideraba su amigo. Un día la mujer de Blas se enfermó. Faltaban dos días para que al pobre hombre le pagaran su jornal en la plantación donde trabajaba, y necesitaba dinero para llevarla al médico. No podía pedírselo a ninguno de sus compañeros de trabajo pues todos eran tan pobres como él, ni tampoco a los dueños de la plantación, ya que estaban en la ciudad y solo regresaría el día del pago. Se lo pidió entonces a Juan, con la promesa de que se lo devolvería a los días. Se indignó y empezó a lloriquear, maldiciendo su suerte e insultando a Blas por atreverse a pedirle dinero a un pobre ciego como él, que no tenía con que más valerse en la vida. Blas lo tranquilizó y le dijo que no se preocupara, que todavía quedaba el Señor de Esquipulas, y que allí se dirigiría a rezar.
Rezó con todas sus fuerzas, pidiéndole por la salud de su mujer y regresó cansado a su casa, con una sonrisa de tranquilidad en su cara. Al día siguiente la mujer de Blas amaneció curada, y la noticia del milagro se regó por toda la ciudad. El ciego Juan, entusiasmado, le pidió a Blas que lo llevara donde el Señor de Esquipulas para que lo curara de su ceguera. Blas lo llevó y le ayudó a rezar con fuerza y devoción. En un momento del rezo, gracias a la generosa entrega de Blas, el ciego Juan recuperó la vista. Lo primero que hizo en cuanto pudo ver fue lanzar una cadena de oro hacia donde se encontraba la imagen sagrada.
La curación de Juan causó gran conmoción en la ciudad. Todos quisieron saber cómo había sido el milagro. Juan los reunió a todos en la plaza y les informó que tal milagro no se habría producido si él no le hubiese regalado una cadena de oro al Señor de Esquipulas.
No había acabado de decir esto cuándo quedó ciego otra vez.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
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La generosidad es una de las más claras manifestaciones de nobleza de espíritu y grandeza de corazón que pueda dar una persona. Los que son generosos son ricos, pero no en dinero y cosas materiales, sino en la capacidad de ofrecer a otros lo más preciado de sí mismos.
Es generoso quien perdona las grandes ofensas, quien puede sacrificar su comodidad y sus privilegios en aras de conseguir lo mejor para los demás.
PARA SER GENEROSOS...
• Aprendamos a regalar aquello que tenemos en abundancia: alegría. Por ejemplo.
• Hay personas que solo pueden dar alegría, ya que es lo que más tienen. Pero en la medida en que otros reciben este regalo, pareciera que la alegría se multiplicara.
EL CIEGO DE ESQUIPULAS
Hace más de doscientos años, en la ciudad de Esquipulas, Guatemala, vivieron dos personajes que hoy forman parte de las leyendas populares de ese país. Sus nombres eran Juan y Blas.
Juan descendía de una familia muy rica de la región y había heredado una gran fortuna, pero era ciego de nacimiento y no hacía más que quejarse de su desgracia. Los habitantes del pueblo habían sentido mucha compasión por él desde pequeño, pero en cuanto creció, Juan comenzó a tratarlos con desprecio y arrogancia, sobre todo después que murieron sus padres y heredó todo su dinero.
No ayudaba a nadie, así se estuviera muriendo, y su fama de ávaro se extendió por toda la región. Blas, por su parte, era un campesino pobre, conocido por su gran corazón, su generosidad y su excelente sentido del humor. Apenas tenía con qué comer y con qué vestirse, pero siempre se le veía satisfecho y contento, dándole gracias a la vida por ofrecerle todo lo que necesitaba para mantenerse vivo y saludable.
Era el único habitante de Esquipulas por el que el ciego Juan sentía cierto aprecio. Habían sido compañeros de juegos en la infancia y Blas, además de hacerlo reír mucho, nunca le pedía dinero prestado. Por esta última razón, sobre todo, Juan lo consideraba su amigo. Un día la mujer de Blas se enfermó. Faltaban dos días para que al pobre hombre le pagaran su jornal en la plantación donde trabajaba, y necesitaba dinero para llevarla al médico. No podía pedírselo a ninguno de sus compañeros de trabajo pues todos eran tan pobres como él, ni tampoco a los dueños de la plantación, ya que estaban en la ciudad y solo regresaría el día del pago. Se lo pidió entonces a Juan, con la promesa de que se lo devolvería a los días. Se indignó y empezó a lloriquear, maldiciendo su suerte e insultando a Blas por atreverse a pedirle dinero a un pobre ciego como él, que no tenía con que más valerse en la vida. Blas lo tranquilizó y le dijo que no se preocupara, que todavía quedaba el Señor de Esquipulas, y que allí se dirigiría a rezar.
Rezó con todas sus fuerzas, pidiéndole por la salud de su mujer y regresó cansado a su casa, con una sonrisa de tranquilidad en su cara. Al día siguiente la mujer de Blas amaneció curada, y la noticia del milagro se regó por toda la ciudad. El ciego Juan, entusiasmado, le pidió a Blas que lo llevara donde el Señor de Esquipulas para que lo curara de su ceguera. Blas lo llevó y le ayudó a rezar con fuerza y devoción. En un momento del rezo, gracias a la generosa entrega de Blas, el ciego Juan recuperó la vista. Lo primero que hizo en cuanto pudo ver fue lanzar una cadena de oro hacia donde se encontraba la imagen sagrada.
La curación de Juan causó gran conmoción en la ciudad. Todos quisieron saber cómo había sido el milagro. Juan los reunió a todos en la plaza y les informó que tal milagro no se habría producido si él no le hubiese regalado una cadena de oro al Señor de Esquipulas.
No había acabado de decir esto cuándo quedó ciego otra vez.
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5. LA GRATITUD
5. LA GRATITUD
El agradecimiento surge cuando una persona se siente en deuda con otra porque le ha procurado algún bien, le ha prestado un servicio o le ha hecho algún regalo. La persona agradecida se alegra por los bienes recibidos, los reconocen y están dispuestas a corresponderles. No se trata de devolver favor con favor ni regalo con regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por las cualidades humanas de quienes nos honran con sus dones.
Cada uno tiene mucho que agradecer, y cuidar lo recibido es una forma de hacer evidente nuestro reconocimiento. Entre los bienes que más agradece el hombre se encuentra la vida, la salud, la amistad, la lealtad y la enseñanza de sus antecesores.
La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos que puede recibir una persona en cualquier época y lugar del mundo.
PARA SER AGRADECIDOS...
• Admitamos que necesitamos a los demás.
• Reconozcamos las obras de los otros.
• Incluyamos en nuestro lenguaje expresiones de agradecimiento.
• Aceptemos que muchas de las cosas buenas que tenemos se deben a lo que otras personas nos han dado: amor, protección, cuidados, talento, sabiduría.
EL LEÓN Y EL RATÓN
Luego de una dura jornada de caza el león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, al más travieso le dio por esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado, el león agarró al ratón entre sus garras.
¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, bicho miserable? ¡Voy a darte tu merecido! rugió abriendo de par en par sus enormes mandíbulas, dispuesto a engullirse al ratoncito de un mordisco.
Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas ir te estaré eternamente agradecido alcanzó a decir el pequeño roedor, tan tembloroso de miedo que al león le pareció cómico, y hasta simpático.
¡ja, ja, ja! se carcajeó de buena gana el león. ¡Una pequeña cosa como tú ayudándome! ¡no me hagas reír!
Pero la pequeñez de ratón y su miedo a ser comido lo conmovieron y terminó dejándolo ir. Semanas más tarde, el león cayó en la red de unos cazadores ilegales. Su rugido de angustia resonó por la selva entera y llegó a oídos del pequeño ratón, el cual, sin pensarlo dos veces, corrió en su ayuda. Al verlo el león le dijo:
Hola amiguito ¡qué alegría verte! mira la situación en que me encuentro. Pronto vendrán los cazadores y me matarán. No te preocupes, león. Tú me dejaste vivir, y eso es algo que no se olvida.
Apenas dijo esto, cortó con sus pequeños y afilados dientes el nudo de la red que apresaba al león y lo dejó libre.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
Tu Amigo: Carlos Félix.
Escríbenos a:
alimentoparalamente@gmail.com
alimentoparalamente@hotmail.com
Visite:
www.alimentoparalamente.blogspot.com
www.jesusnoshabla.blogspot.com
El agradecimiento surge cuando una persona se siente en deuda con otra porque le ha procurado algún bien, le ha prestado un servicio o le ha hecho algún regalo. La persona agradecida se alegra por los bienes recibidos, los reconocen y están dispuestas a corresponderles. No se trata de devolver favor con favor ni regalo con regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por las cualidades humanas de quienes nos honran con sus dones.
Cada uno tiene mucho que agradecer, y cuidar lo recibido es una forma de hacer evidente nuestro reconocimiento. Entre los bienes que más agradece el hombre se encuentra la vida, la salud, la amistad, la lealtad y la enseñanza de sus antecesores.
La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos que puede recibir una persona en cualquier época y lugar del mundo.
PARA SER AGRADECIDOS...
• Admitamos que necesitamos a los demás.
• Reconozcamos las obras de los otros.
• Incluyamos en nuestro lenguaje expresiones de agradecimiento.
• Aceptemos que muchas de las cosas buenas que tenemos se deben a lo que otras personas nos han dado: amor, protección, cuidados, talento, sabiduría.
EL LEÓN Y EL RATÓN
Luego de una dura jornada de caza el león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, al más travieso le dio por esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado, el león agarró al ratón entre sus garras.
¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, bicho miserable? ¡Voy a darte tu merecido! rugió abriendo de par en par sus enormes mandíbulas, dispuesto a engullirse al ratoncito de un mordisco.
Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas ir te estaré eternamente agradecido alcanzó a decir el pequeño roedor, tan tembloroso de miedo que al león le pareció cómico, y hasta simpático.
¡ja, ja, ja! se carcajeó de buena gana el león. ¡Una pequeña cosa como tú ayudándome! ¡no me hagas reír!
Pero la pequeñez de ratón y su miedo a ser comido lo conmovieron y terminó dejándolo ir. Semanas más tarde, el león cayó en la red de unos cazadores ilegales. Su rugido de angustia resonó por la selva entera y llegó a oídos del pequeño ratón, el cual, sin pensarlo dos veces, corrió en su ayuda. Al verlo el león le dijo:
Hola amiguito ¡qué alegría verte! mira la situación en que me encuentro. Pronto vendrán los cazadores y me matarán. No te preocupes, león. Tú me dejaste vivir, y eso es algo que no se olvida.
Apenas dijo esto, cortó con sus pequeños y afilados dientes el nudo de la red que apresaba al león y lo dejó libre.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
Tu Amigo: Carlos Félix.
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6. LA HONESTIDAD
6. LA HONESTIDAD
Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes, es decir no oculta nada, y esto le da tranquilidad. Quien es honesto no toma nada ajeno, ni espiritual, ni material: es una persona honrada.
Cuando se está entre personas honestas cualquier proyecto humano se puede realizar y la confianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor. Ser honesto exige coraje para decir siempre la verdad y obrar en forma recta y clara.
PARA SER HONESTOS...
• Hay que conocerse a si mismo.
• Expresemos sin temor lo que sentimos o pensamos.
• No perdamos nunca de vista la verdad.
• Luchemos por lo que queremos jugando limpio.
EL PROBLEMA DEL SULTÁN
Decepcionado por no encontrar un recaudador de impuestos de confianza, un sultán se quejó ante el más sabio de sus consejeros.
-¡No puedo creer que no haya un solo hombre honrado en todo este reino! ¿Qué vamos a hacer? -veamos, alteza… se me ocurre una cosa –dijo el consejero.
-¿Qué puede ser? –Preguntó el sultán, ansioso- se trata de un problema muy serio –añadió.
-No os preocupéis. Simplemente anunciad que un nuevo recaudador es requerido en palacio. Yo me encargo del resto.
Al día siguiente del anuncio, un buen número de aspirantes a sultán, gordos, flacos, altos o bajos, todos lucían trajes elaborados y costosos y se paseaban con arrogancia por el salón.
Un hombre sencillo y vestido pobremente atrajo la atención de los presentes.
Este pobre hombre está loco –se burlaban-, el sultán nunca escogería a alguien como él para un cargo tan importante.
¡Atención, señores! dijo de pronto el consejero. El sultán os recibirá en seguida. Yo os indicaré el camino y los hizo entrar uno por uno a un corredor oscuro y estrecho por el que tenían que avanzar a tientas para llegar donde se encontraba el soberano. Una vez que estuvieron todos reunidos ante el sultán, éste le preguntó a su consejero,¿y ahora qué hago?. Pedidles que bailen-. Así lo hizo el sultán, un tanto extrañado por un pedido semejante. Los hombres bailaron con gran pesadez y lentitud, sin poder despegar los pies del suelo.
¡Qué bailarines más torpes! ¡parece que tuvieran los vestido llenos de piedras! exclamó el sultán.
El único que bailaba con agilidad era el hombre pobre.
Ahí tenéis a vuestro recaudador –dijo el consejero señalándolo.
Esparcí por el corredor monedas, billetes, joyas y objetos de valor y él fue el único que no se llenó los bolsillos con todo lo que encontró.
El sultán había dado por fin con un hombre honrado.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
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Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes, es decir no oculta nada, y esto le da tranquilidad. Quien es honesto no toma nada ajeno, ni espiritual, ni material: es una persona honrada.
Cuando se está entre personas honestas cualquier proyecto humano se puede realizar y la confianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor. Ser honesto exige coraje para decir siempre la verdad y obrar en forma recta y clara.
PARA SER HONESTOS...
• Hay que conocerse a si mismo.
• Expresemos sin temor lo que sentimos o pensamos.
• No perdamos nunca de vista la verdad.
• Luchemos por lo que queremos jugando limpio.
EL PROBLEMA DEL SULTÁN
Decepcionado por no encontrar un recaudador de impuestos de confianza, un sultán se quejó ante el más sabio de sus consejeros.
-¡No puedo creer que no haya un solo hombre honrado en todo este reino! ¿Qué vamos a hacer? -veamos, alteza… se me ocurre una cosa –dijo el consejero.
-¿Qué puede ser? –Preguntó el sultán, ansioso- se trata de un problema muy serio –añadió.
-No os preocupéis. Simplemente anunciad que un nuevo recaudador es requerido en palacio. Yo me encargo del resto.
Al día siguiente del anuncio, un buen número de aspirantes a sultán, gordos, flacos, altos o bajos, todos lucían trajes elaborados y costosos y se paseaban con arrogancia por el salón.
Un hombre sencillo y vestido pobremente atrajo la atención de los presentes.
Este pobre hombre está loco –se burlaban-, el sultán nunca escogería a alguien como él para un cargo tan importante.
¡Atención, señores! dijo de pronto el consejero. El sultán os recibirá en seguida. Yo os indicaré el camino y los hizo entrar uno por uno a un corredor oscuro y estrecho por el que tenían que avanzar a tientas para llegar donde se encontraba el soberano. Una vez que estuvieron todos reunidos ante el sultán, éste le preguntó a su consejero,¿y ahora qué hago?. Pedidles que bailen-. Así lo hizo el sultán, un tanto extrañado por un pedido semejante. Los hombres bailaron con gran pesadez y lentitud, sin poder despegar los pies del suelo.
¡Qué bailarines más torpes! ¡parece que tuvieran los vestido llenos de piedras! exclamó el sultán.
El único que bailaba con agilidad era el hombre pobre.
Ahí tenéis a vuestro recaudador –dijo el consejero señalándolo.
Esparcí por el corredor monedas, billetes, joyas y objetos de valor y él fue el único que no se llenó los bolsillos con todo lo que encontró.
El sultán había dado por fin con un hombre honrado.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31)
Que Dios te bendiga.
Un abrazo
Tu Amigo: Carlos Félix.
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